Por: Jacinto Zambrano
El 7 de febrero, un árbitro de fútbol alemán, Pascal Kaiser de 27 años, fue brutalmente agredido por varios hombres frente a su domicilio. La motivación no fue robo, secuestro ni un acto fortuito: el móvil fue claramente su orientación sexual. Una semana antes, había protagonizado uno de los actos de valentía más impactantes casi nunca vistos: le pidió matrimonio a su novio frente a cincuenta mil personas en el estadio RheinEnergie en Alemania, durante un importante partido de fútbol. El acto que inicialmente provocó furor, numerosos elogios y apoyo público, también tocó las frágiles y endebles fibras del machismo futbolero, lo que conllevo al ataque cobarde y abusivo hacia el joven enamorado.

Analizar las dinámicas homofóbicas en fútbol es poner en evidencia el reflejo preciso de como funcionan las estructuras machistas y patriarcales dentro de las diferentes subculturas sociales e institucionales, porque si examinamos en que perjudica la sexualidad en el futbol, encontraremos, que en absolutamente nada, ser homosexual no disminuye tus capacidades deportivas, tales como la fuerza, la coordinación, etc. Por lo tanto, no influye en lo más mínimo en el rendimiento como tal; no hay un sustento científico que diga lo contrario. Entonces el problema de fondo no es que la homosexualidad obstruya el aprovechamiento del jugador, el problema es que la hegemonía masculina heterosexual siente amenazada su simbolismo o su idealismo de que el fútbol es de y para hombres, y además heteros.
Por lo tanto, el problema no radica en lo que realmente pasa o no en la cancha; sino, en lo que ocurre con los simbolismos de las tribunas, tanto dentro como fuera de los estadios. Ejercicios de pensamientos totalmente erróneos y absurdos que lo único que dan como resultado son agresiones como la que fue víctima Kaiser. El joven árbitro no ha sido el único afectado por la homofobia en el fútbol: también el jugador inglés de origen nigeriano Justin Fashanu, quien sin importar que era un gran goleador, lo discriminaron y acosaron hasta el punto que; terminó declarando su homosexualidad en 1990, siendo el primer jugador de fútbol en el mundo en salir del closet abiertamente, lo que aumentó aún más la segregación por parte de la sociedad, motivo que lo llevó al suicidio en 1998.
A pesar de que, en la actualidad, los clubes e instituciones —puertas afuera— han demostrado su apoyo a los derechos de las libertades sexoafectivas de sus jugadores, aún persiste la presión por parte de los mismos clubes y agentes para que los futbolistas homosexuales se mantengan en el clóset. Es increíble que, de los miles de jugadores de fútbol que hay en el mundo, ninguno —o un porcentaje exageradamente bajo— sea gay. Esto se debe al peso económico que ejerce la presión social homófoba en la comunidad futbolera. ¿Cuáles son las alternativas concretas en cuanto a medidas de concientización que hagan que estos espacios sean seguros para todos y todas, y que no sucedan atropellos ni ataques como el del árbitro Pascal Kaiser?
En el año 1992 se fundó la Asociación Internacional de Fútbol Gay y Lésbico (IGLFA). Este proyecto nació con el fin de promover la inclusión LBTIQ+ en el fútbol a nivel mundial. Desde su creación, ha impulsado la formación de varios clubes y equipos en distintas partes del mundo. Esto no solo genera nuevos espacios seguros para las/os amantes del fútbol, sino que también nos empodera al dejar un mensaje claro: este deporte no tiene género ni se define por la sexualidad de nadie.
Los deportes han sido practicados desde siempre por hombres, mujeres, homosexuales, heterosexuales, bisexuales, etc. Esa es la realidad, los conceptos y preceptos que se hayan creado alrededor de estos son una cuestión meramente superficial, y si los mismos excluyen, discriminan y atacan a otros/as desde sus simbolismos, deberían ser catalogados como ejercicios peligrosos para la sociedad y de manera urgente buscar los mecanismos de erradicación de tales dinámicas. Para eliminar agresiones y discriminaciones, es imperativo implementar medidas de concientización estructurales: campañas educativas en estadios, protocolos contra la homofobia en federaciones y alianzas con organizaciones como la IGLFA para normalizar la diversidad. Solo así el fútbol trascenderá sus prejuicios, convirtiéndose en un verdadero espacio seguro y equitativo para todos/as, donde la sexualidad no determine valor ni pertenencia. Este llamado a la acción insta a instituciones y aficionados a desmantelar simbologías tóxicas, promoviendo una cultura de respeto que honre el espíritu universal del fútbol.
Nota: Al cierre de esta edición, Pascal Kaiser fue agredido por segunda vez en su casa.

Fuentes bibliográficas
- Dia internacional contra la homofobia en el fútbol - febrero 19, 2026
- Esmeraldas fue el epicentro de un encuentro poderoso por la vida, la dignidad y los territorios - septiembre 10, 2025
- SILENCIO CÓMPLICE - septiembre 8, 2025