Tejiendo Memorias, Saberes y Resistencias desde los Territorios
Comuna Tola Chica, Quito — 21 al 23 de noviembre

Durante tres días, la comuna Tola Chica, en el nororiente de Quito, se convirtió en un territorio de encuentro, memoria y fuerza colectiva. Del 21 al 23 de noviembre se desarrolló el Encuentro Pluriversal de Sanación, un espacio convocado por diversas organizaciones, colectivos, lideresas y líderes que, desde sus territorios, sostienen luchas por la vida, la dignidad y los derechos humanos. Este evento reunió a voces provenientes de la Sierra, la Costa, la Amazonía y otros territorios del Abya Yala, quienes compartieron saberes, prácticas ancestrales, reflexiones críticas y experiencias de resistencia frente a las múltiples violencias que atraviesan las comunidades.

Más que un evento, fue un tejido espiritual, político y comunitario. Un espacio donde la sanación se entendió como acto individual, pero sobre todo como un ejercicio profundamente colectivo que busca restaurar vínculos, fortalecer identidades, reconstruir memoria y generar prácticas de acción transformadora. En medio de una compleja situación política y social en Ecuador, marcada por la violencia, la pobreza, el despojo territorial, el debilitamiento institucional y la criminalización de defensoras/es, este encuentro se consolidó como un respiro necesario y un gesto de persistencia.

Pachamama como centro del encuentro

El Encuentro Pluriversal de Sanación nació desde el reconocimiento de que todos los pueblos, movimientos y organizaciones tienen una raíz común: la relación viva con la Pachamama. Durante los tres días, se realizaron espacios de armonización, meditación colectiva, caminatas silenciosas y rituales de conexión con la tierra, con el objetivo de recordar que la vida se sostiene gracias al equilibrio con el territorio.

El acto de apertura giró en torno a esta conexión. Las lideresas presentes relevaron la importancia de volver a mirar la tierra como sujeto vivo y no como objeto de extracción; como origen, sostén y horizonte. La Pachamama fue el eje espiritual y político del encuentro, recordando que defender los territorios es defender los cuerpos, las comunidades, el agua y las futuras generaciones.

Este sentido de interdependencia guio cada conversación, cada círculo de palabra y cada acción colectiva realizada en Tola Chica. La sanación no se concibió únicamente como un proceso emocional o espiritual, sino también como un camino político para desactivar las lógicas patriarcales, racistas, capitalistas y coloniales que han fragmentado los tejidos comunitarios.

Una presencia que marcó el encuentro: Amadita, memoria viva del pueblo Afroesmeraldeño.

Uno de los momentos más significativos del encuentro fue la presencia de Amada, conocida cariñosamente como Amadita—, poeta, cantora, escritora, docente, madre y abuela. Amadita es reconocida como la primera Palenquera del Movimiento de Mujeres Negras del Norte de Esmeraldas (MOMUNE), organización que nació desde la necesidad de crear un espacio propio para las mujeres negras, quienes históricamente han vivido violencias estructurales, racismo, exclusión y despojo.

Acompañada por otras mujeres afrodescendientes del norte de Esmeraldas, Amadita compartió poesía, chigualos, alabaos y arrullos, expresiones ancestrales que han acompañado a su pueblo en procesos de duelo, resistencia, memoria y celebración. Cada canto y cada palabra resonaron profundamente entre quienes participaron del encuentro, recordando que la cultura afroesmeraldeña es un territorio vivo de lucha y creación.

Las mujeres afro presentes recalcaron la urgencia de transmitir estos saberes a las nuevas generaciones para evitar que la memoria sea desgarrada por la migración forzada, la violencia, la pérdida de territorio y la crisis económica que golpea con mayor fuerza a la frontera norte del país. Su participación no solo enriqueció el encuentro, sino que también generó un puente entre la espiritualidad, el arte y la resistencia política.

Un encuentro de territorios: voces de Abya Yala

Además de la presencia afroesmeraldeña, el Encuentro Pluriversal de Sanación reunió a representantes de pueblos originarios y colectivos de diversos lugares:Compañeras del pueblo Mapuche, quienes compartieron procesos de defensa territorial y las consecuencias de la criminalización que viven en Chile y Argentina; Defensores indígenas de Bolivia, que relataron experiencias de organización comunitaria frente al avance del extractivismo; Coalición Feminista Esmeraldeña COFESME, que aportó análisis desde el feminismo comunitario y antirracista;Las Comadres, organización feminista de acompañamiento y cuidado colectivo; El colectivo Amazonía de Colores, que compartió testimonios sobre las violencias socioambientales en comunidades amazónicas; Mujeres de Frente, quienes articularon reflexiones sobre economía feminista y precarización; Red BADEAS, que, junto con Yerico Chávez y Santiago Esmeralda, impartió un taller sobre justicias alternativas y feministas; Tejiendo la Ternura, organización que acompañó los tres días del encuentro facilitando un proceso comunitario de tejido. A través de hilos y colores, las y los participantes elaboraron un telar simbólico que fue llevado a la marcha del 25N en Quito, como muestra de memoria colectiva y compromiso político contra las violencias hacia las mujeres.

Un recorrido temático profundo y necesario

El encuentro fue estructurado en tres días temáticos que permitieron abordar de manera integral las problemáticas que atraviesan los cuerpos y territorios en Ecuador y la región.

Día 1: Violencias, cuerpo-territorio y vidas trans

Este día se centró en comprender el cuerpo como primer territorio de dignidad y defensa, y a la vez como espacio donde se imponen múltiples violencias. Se abordaron:abuso sexual y violencias estructurales,la relación cuerpo–territorio para pueblos originarios, mujeres negras y mujeres campesinas, vidas trans y las violencias transfóbicas y femicidio y transfeminicidio como expresiones extremas del patriarcado.

Las participantes reflexionaron sobre cómo las violencias no son hechos aislados, sino parte de un entramado político que busca disciplinar y controlar los cuerpos, especialmente los de mujeres, personas racializadas y disidencias sexuales.

Día 2: Neoliberalismo, precarización, antirracismo y criminalización

El segundo día profundizó en los impactos del modelo neoliberal en la vida cotidiana. Se discutió sobre: precarización laboral y economía del cuidado, impactos de la guerra y los conflictos armados en la región, racismo estructural y sus expresiones en instituciones, medios y políticas públicas, criminalización de defensoras y defensores de derechos y territorios y punitivismo y alternativas antipunitivistas

Se compartieron experiencias de hostigamiento, amenazas y procesos judiciales injustos que enfrentan quienes defienden el ambiente, los ríos, la tierra o los derechos humanos.

Día 3: Justicias alternativas, cuidados y autodefensa

El último día estuvo dedicado a la construcción de herramientas para la acción futura:justicia comunitaria y transfeminista, acompañamiento legal e integral, redes de cuidado y protección colectiva, autodefensa comunitaria frente a violencias estatales, criminales y patriarcales

Este cierre permitió construir rutas conjuntas de acompañamiento entre territorios, reconociendo que ninguna lucha se sostiene en soledad.

Infancias: un espacio seguro para crear y sentir

Reconociendo que la sanación también implica cuidar de las nuevas generaciones, se creó un espacio especial para las infancias, donde niñas y niños participaron en actividades de: teatro, títeres, batucada y uegos recreativos

Este espacio permitió que las madres y cuidadoras participaran plenamente del encuentro, a la vez que se fortaleció un entorno seguro, creativo y alegre para los más pequeños.

Cierre cultural: música, arte y celebración desde los territorios

La última noche se realizó una celebración cultural con música proveniente de todo Abya Yala. Los ritmos afrodescendientes, andinos, amazónicos y de pueblos del sur crearon un ambiente festivo y espiritual que cerró el encuentro con energía colectiva. La noche cultural no fue una despedida, sino una afirmación: la cultura es resistencia y las expresiones artísticas también son formas de sanar.

Sanar, desde esta perspectiva, no es un acto aislado ni individual: es un proceso que involucra a los territorios, la tierra, las comunidades, los cuerpos y las luchas colectivas. Es reconocer el dolor, pero también recuperar la capacidad de imaginar otros modos de vida digna.

El Encuentro Pluriversal de Sanación dejó una huella profunda en todas las personas participantes. En un país atravesado por el abandono estatal, la violencia estructural y las desigualdades históricas, este espacio se convirtió en un acto de resistencia comunitaria, de memoria activa y de construcción de esperanza.

El encuentro reafirmó que los pueblos y comunidades siguen tejiendo futuro, sosteniéndose entre sí, compartiendo saberes y acompañándose frente a las crisis. Y que, a pesar de las violencias, siempre habrá espacio para el canto, el tejido, la palabra, la reflexión y la acción conjunta.

Sanar es resistir. Sanar es cuidar. Sanar es tejer vida.

Zulay Mercado Bazan