POR: Kevin Ubillús

Parecería que hasta hace unos años la lucha contra la discriminación de los homosexuales, trans y bisexuales había terminado. O esa era la utopía en la que vivíamos como personas LGBTIQ+. Sin embargo, en los últimos 2 años hemos tenido retrocesos en la cuestión de derechos para la comunidad LGBTIQ+ por el aumento del conservadurismo y los idealismos políticos/sociales de los cuales estamos siendo gobernados. No me parece una coincidencia que después de muchos avances, reconocimientos y políticas públicas, se haga un retroceso para invisibilizar, aumentar la violencia y discriminación a una población históricamente segregada.

A continuación, haré un recorrido por algunas noticias que, en los últimos dos años, han evidenciado retrocesos en derechos, protección, aumento de la violencia e incluso transfemicidios.

  • Argentina (2024): el gobierno cerró el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación)  y el Ministerio de Mujeres, Género y Diversidades, dejando sin protección a miles de víctimas y legitimando desde el Estado la violencia contra la comunidad.
  • Ecuador (2024): el transfemicidio de Martha ocurrido en la ciudad de Ibarra. Ella era una mujer trans venezolana en movilidad humana evidenció la convergencia de transfobia y xenofobia, y motivó exigencias al Estado de una respuesta sin prejuicios y la repatriación de su cuerpo.
  • Guatemala (2024): proyectos de ley impulsados por grupos conservadores promovieron retrocesos en derechos, restringieron la educación sexual y dejaron en mayor desamparo a la población diversa.
  • Estados Unidos (2025): la nueva administración impulsó medidas restrictivas contra las personas trans que, según Human Rights Watch, vulneran el derecho internacional y amenazan con replicarse en Latinoamérica.

Podría seguir con una lista interminable de sucesos que reflejan la realidad que hoy enfrenta la población LGBTIQ+. Sin embargo, el caso que más me impactó fue el de Roxana, quien perdió a su hijo Rick el 1 de febrero de 2025 en la ciudad de Guayaquil; a causa del bullying que sufría en el colegio fiscal Calicuchima, presuntamente ejercido por una docente. Actualmente, Roxana enfrenta una denuncia del Ministerio de Educación, en conjunto con la Fiscalía, ante la asesoría jurídica del distrito educativo. Esta situación resulta profundamente alarmante: una madre que perdió a su hijo por un contexto de acoso escolar ahora debe responder ante instituciones del Estado.

Frente a este caso, surgen preguntas inevitables: ¿cómo es posible que una entidad gubernamental demande a una madre atravesada por una pérdida tan dolorosa? ¿De qué derechos hablamos ante una situación tan grave? Diversas voces expertas señalan que lo que se busca, es silenciar a Roxana. Pero ¿cómo puede exigirse silencio después de un hecho tan devastador? ¿Quién le devolverá a Roxana su hijo?

El problema no es que existan vidas multicolores, “el verdadero problema se plantea cuando la homosexualidad pretende legitimarse y para ello hacerse escuchar, hablar o escribir en primera persona”.  (Ritter, 2018) Y continuaría con todo el paraguas de la diversidad sexogenérica, porque lo que intentan hacer hasta la fecha es que no tengamos voz, que nuestras vidas pasen a un segundo plano, que los cuerpos sean controlados por poderes sociales conservadores y que la heteronorma sea cumplida como una ley sin democracia; al puro estilo de una dictadura.

Y entonces emerge la pregunta: ¿por qué existen fechas como estas? Existen para recordar la lucha de quienes pusieron el cuerpo en las calles, enfrentaron a la policía, fueron detenidos por desafiar las leyes de su tiempo y soportaron la discriminación cotidiana. También conmemoran el proceso que logró que la homosexualidad dejara de ser considerada una patología psiquiátrica, psicológica o médica.

Cada 17 de mayo, se conmemora el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, Esta fecha no invita a celebrar únicamente los avances alcanzados para vivir con dignidad. También nos recuerda todo lo que aún falta para que la población LGBTIQ+ acceda a la equidad y deje de enfrentar la discriminación como parte de la vida cotidiana. Se conmemora para que tener voz, nombrarse fuera de la heteronorma y volver a casa con seguridad no siga siendo un acto de resistencia. Esta fecha sigue vigente porque aún hacen falta nuevas voces, luchas, teorías y cuestionamientos, así como nuevas formas de abrir caminos y construir historia en comunidad, porque nadie la hace en soledad.


Amandla Medio