Por Kevin Ubillús, psicólogo clínico.

El pasado 26 de marzo del 2026, CNN publicó una investigación que trataba de como hombres casados las drogaban, dormían y abusaban de sus esposas mediante una red que tenía miles de usuarios. Se encontraban en la página motherless en una subcategoría llamada “sleep content” o “sleepy beauties” que en su traducción al español es llamada: “contenido del sueño” o “bellas durmientes”.

Lo escalofriante de este contenido es que no es consensuado y se tiene que dormir bajo la inducción de líquidos somníferos o pastillas que te subministran los dueños de la página. Lo venden libremente como un negocio sustentable en internet, donde una botella de somnífero te cuesta $175 y te escriben lo siguiente al adquirir el producto: “no tiene sabor ni olor, tu esposa no va a sospechar”.

Este sitio web en marzo tuvo 80 millones de visitas en esta categoría de “sleep content”, donde hombres de distintas partes del mundo dormían, grababan y abusaban a sus esposas. Unos subían videos mientras cometían en acto, otros hacían lives donde por $20 podías ver en directo como una mujer es abusada por su esposo. Esto se extiende a los grupos que existían en telegram llamados “trade” que en español sería “comercio”. Es interesante el nombre, porque si existe una comercialización de somníferos, técnicas, consejos y tips para que se haga de una manera adecuada, no se sospeche y que las dosis sean efectivas.

Me surgen dudas, ¿Qué es lo que se logra al dormir a tu esposa para abusarla? ¿Es un ejercicio de poder sobre el cuerpo de las mujeres? Ya que no basta con el consentimiento para acceder a lo sexual, sino que hay que usar la violencia y forzarlas a dormir, para grabar el acto, subirlo a una página y en ciertos casos se vean en directo pagando $20. ¿Cuál es el precio que pagan las mujeres al ser parte de esta escena que no fue consensuada?

Esta organización empezó en Estados Unidos y se extendido por todo el mundo. Se comunican en inglés para pasarse todos los tips y subir los contenidos en www.motherless.com Sin embargo, actualmente la categoría de “sleep content” está baneada, no aparece en la página y los grupos de telegram han desaparecido. Es imposible saber el número de víctimas por esta metodología de abuso al cuerpo e integridad de las mujeres, porque la red está siendo investigada en distintos países.

Nace una pregunta ¿Cómo es capaz una persona de cometer abuso a su esposa? En algunos casos, los hombres que forman parte de esta red mencionan que es por una “fantasía de dominación donde las mujeres son objetos de control”. El filósofo Byung-Chul Han (2020) ubica a “la violencia y su puesta en escena teatral son una parte esencial del ejercicio de poder y la dominación”. Por lo tanto, montar una escena teatral para ejercer violencia, muy aparte de cumplir una fantasía sexual, es cometer un abuso de poder para ejercer control sobre las esposas y aniquilar la subjetividad de las mismas. Ya que “la violencia directa opera como insignia de poder” (Han, 2020).

Por otro lado, La psicoanalista Marisa Morao (2018) indica qué: “la violencia se ubica del lado del acto y no de la palabra” es decir, los actos cometidos no están mediatizados por un discurso que busque un bien común; todo lo contrario, la violencia pasa directo al acto para destruir la integridad del otro – en este caso de las mujeres por ser vistas como un objeto al cual hay que dominar. Pero ¿Cómo se pueden catalogar estos actos cometidos? Los podemos denominar actos violentos, porque “va a dañar el cuerpo del otro” (Morao, 2018). No son actos mediadores que busquen reparar algún vínculo o quieran solucionar una situación de la pareja. Los actos violentos están destinados a destruir el cuerpo, la subjetividad y vulnerar los derechos del otro. Es una forma de ejercer el poder de la manera más directa y vil posible.

Aquí no hay discurso, es puro acto. Un acto que lleva al otro a estar dormido, completamente vulnerable frente al accionar de alguien más, donde no hay resistencia. Existe la vía directa a que el abusador pueda hacer con su cuerpo lo que desee, sin impedimento alguno. Ya que, “no es la palabra, está fuera de la articulación significante, marca un impasse del semblante, por lo tanto, del lazo social”. (Morao, 2018)

Esto me deja con varias preguntas que no pretendo responder, sino dejarlas abiertas… ¿Esta red de hombres es un nuevo lazo social que se inicia desde la violencia y el ejercicio de poder? ¿Hasta dónde se tiene que llegar para destruir el cuerpo de una mujer? ¿Qué satisfacción existe en abusar de tu esposa? Se supone que uno se casa conociendo en algo al conyugue, pero ¿Cómo saber si tu esposo está teniendo fantasías de dominación o ejerce un abuso de poder? Son cuestionamientos que quedan, pero que nos incitan a poder continuar con la conversación.

Amandla Medio