Querido Cristóbal,
Mira que han pasado más de 500 años y todavía hay gente por aquí diciendo que deberíamos darte las gracias por llegar a estas tierras. Así que, aprovechando que la memoria no se nos ha borrado, vamos a conversar un ratito sobre ese famoso descubrimiento tuyo. Porque, mi querido Cristóbal, descubrir que el agua moja no te convierte en dueño del río, y llegar a un territorio habitado tampoco te convierte en su descubridor.
Aquí ya había pueblos, lenguas, conocimientos, culturas y formas de entender el mundo mucho antes de que se te ocurriera aparecer. Pero claro, llegaste bien chévere, relajado y le pusiste nombre a lo que ya tenía nombre y terminaste convertido en el gran símbolo del progreso que nos repitieron durante años en los libros de historia. ¡Mira tú qué maravilla!
Ahora resulta que tenemos que agradecerte. ¿Agradecerte qué exactamente? ¿La colonización? ¿El despojo? ¿La evangelización que quiso convencernos de que para salvar nuestras almas teníamos que olvidarnos de quienes éramos? ¿O la esclavización de nuestros pueblos negros, arrancados de África y obligados a construir la riqueza de otros con sus propias manos?
Ay, Cristóbal, si supieras cuántas veces nos contaron tu historia sin contarnos la nuestra. Cuántas veces te pusieron como protagonista de una hazaña y a nuestros pueblos como personajes secundarios de sus propias vidas.Te salió todo mejor de lo que esperabas, ¿no?
Y bueno,como hace ya un bueeeen rato dejaste este mundo terrenal, capaz esta carta no te llegue por los medios convencionales. Nunca dejamos de hablar con nuestras ancestras y nuestros ancestros. Aunque durante siglos intentaron alejarnos de sus saberes y convencernos de olvidarlos, sus voces siguen aquí, acompañándonos y enseñándonos a entender nuestra historia desde otros lugares. Así que tú tranquilo, que ellxs sabrán cómo hacerte llegar el mensaje. ¡Y créeme que tienen bastante que decirte!
No estamos pidiendo permiso para existir, ni esperando que alguien nos devuelva una historia que siempre fue nuestra. Estamos contando lo que durante siglos otros contaron por nosotros.Porque los pueblos indígenas siguen aquí. Los pueblos negros seguimos aquí. Nuestras lenguas, nuestras espiritualidades, nuestros tambores, nuestras formas de cuidar la vida y de organizarnos siguen aquí. No como una reliquia de museo ni como una nota al pie de tus aventuras, sino como pueblos vivos que piensan, crean, luchan y deciden sobre su presente y su futuro.
Nosotrxs no empezamos contigo. Y, por suerte, nuestra historia tampoco termina donde termina la tuya.
Con memoria, con dignidad y sin nada que agradecerte,
Los pueblos que ya estábamos aquí y los que seguimos haciendo historia.
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