Odalys Cayambe, Guayaquil (Guayas)

Vivir Libre

Vivo en Guayaquil, soy vocera de la organización Vivir Libre y directora de la casa de acogida transitoria trans.

Soy un proceso de vida. No era Odalys al comienzo, era una niña trans. Me acuerdo que tenía apenas ocho años cuando dije “soy una mujer”. Le dije a mi papá: “sabe, papá, yo me siento mujer”. Él me dijo que me iba a pegar un tiro en la cabeza.

Creo que fue mi nacimiento y mi muerte, porque murió el niño y nació otra persona totalmente diferente.

Me tocó abandonar mi casa a los 10 años y me fui a servir a una chica trans mayor que me llevó a la prostitución. Conocí esa vida cuando tenía 11 años, pero me sentía feliz porque podía ser YO.

He tenido una vida difícil, llena de acontecimientos y de luchas para la comunidad. Empecé a pelear por nuestros derechos cuando fui  injustamente encarcelada. En prisión fui abusada, violada y tratada de manera inhumana. Pero también fue allí donde empecé a leer, a documentarme, a conocer mis derechos, a luchar por mí y por mis compañeras.

Allí nació Odalys. Allí nació Vivir Libre.

Como ciudadanas, nosotras exigimos que se nos devuelvan nuestros derechos constitucionales ¡No le estamos pidiendo favor al Estado! Nuestros derechos ya están establecidos en la Constitución. Nosotras queremos vivir libres, por eso la organización se llama así. Queremos vivir en democracia, vivir con respeto, vivir con educación, vivir con cultura, vivir con trabajo, vivir con asistencia social y disfrutar de todo lo que es legítimamente nuestro como ciudadanas.

Para nosotras, la pandemia fue una bendición ¡Por lo menos fuimos visibles!    

Con el anuncio del estado de excepción el 15 de marzo, nuestros derechos fueron aún más violentados. Fuimos botadas de nuestras casas, los hoteles donde soliamos hacer trabajo sexual fueron cerrados, muchas de nosotras tuvieron que dormir debajo de los puentes y seguir trabajando en las calles.

Pero en medio de toda esa desgracia, al menos se evidenció nuestra necesidad ante las organizaciones sociales. Nos ayudaron Colectivo Mujeres de Asfalto, Diálogo Diverso, ACNUR, Mujeres y Mujeres, El Consejo Noruego, entre otros.

¡Con esa ayuda lanzamos el proyecto del Comedor Comunitario!