Desde la Fundación de Acción Social e Integral Mujeres de Asfalto, el Colectivo Mujeres de Asfalto, Amandla Medio Digital, Miradas Negras, las Asambleas Populares y nuestros proyectos de base, denunciamos enérgicamente y con profunda indignación la nueva escalada de persecución, hostigamiento y vigilancia contra las familias de Steven, Nehemías, Josué e Ismael, a pocos días del acto público de disculpas ordenado tras reconocerse la responsabilidad del Estado en la desaparición forzada y tortura de los cuatro niños de Las Malvinas. 

El acto público está convocado para este jueves 4 de junio, a las 16h00, en el Hemiciclo de la Rotonda, en el Malecón 2000 de Guayaquil. La convocatoria es pública. El lugar y la hora son de conocimiento nacional. Sin embargo, militares han acudido a los domicilios de madres, padres y familiares para interrogarlos sobre el evento, preguntar quiénes asistirán y vigilar sus movimientos. Se ha denunciado la presencia de drones sobrevolando los sectores donde viven las familias y camionetas llenas de militares recorriendo sus barrios y permaneciendo en los exteriores de sus casas. 

Lejos de garantizar reparación, verdad y no repetición, las familias continúan siendo acosadas por las mismas estructuras de poder responsables de sembrar terror. Esto constituye una nueva demostración del carácter autoritario y dictatorial con el que el gobierno del “Nuevo Ecuador” responde frente a quienes exigen memoria y justicia. 

Han militarizado las calles, militarizaron la vida de los barrios populares y ahora pretenden militarizar incluso la dignidad y el duelo de unas familias que todavía buscan justicia para sus hijos. Resulta aberrante que, después de la desaparición forzada y tortura de cuatro niños afroecuatorianos, el Estado continúe respondiendo con vigilancia, persecución y miedo.

No basta con pedir disculpas públicas mientras se sigue acosando a quienes han sostenido la memoria de sus hijos frente a un país que intentó callarlos. Porque lo que también está en disputa aquí es el derecho de los cuerpos negros a existir sin ser perseguidos, vigilados, violentados o despojados de su humanidad. Históricamente, los cuerpos negros y afrodescendientes han sido tratados como territorios de control, castigo y despojo; cuerpos sobre los que el poder cree que puede ejercer violencia sin consecuencias. ¿Hasta cuándo seguirá el Estado administrando el dolor de las familias negras desde el miedo y la intimidación? ¿Cuándo piensan parar? 

La Corte Constitucional fue clara: Steven, Nehemías, Josué e Ismael fueron víctimas de desaparición forzada a manos de agentes estatales. Y hoy, cualquier acto de hostigamiento contra sus familias constituye una nueva forma de violencia institucional y revictimización. 

Exigimos:

  • El cese inmediato de toda forma de persecución, vigilancia e intimidación contra las familias de Steven, Nehemías, Josué e Ismael. 
  • Garantías reales de protección para madres, padres, familiares y organizaciones acompañantes.
  • El respeto irrestricto al derecho de las familias a exigir memoria, verdad, justicia y reparación integral. 
  • Que los organismos nacionales e internacionales de derechos humanos permanezcan vigilantes ante estos nuevos hechos de hostigamiento y revictimización. 
  • Que el Estado ecuatoriano deje de responder con prácticas autoritarias frente al dolor de las familias y asuma plenamente su responsabilidad material y discursiva en la desaparición forzada, criminalización y revictimización de Steven, Nehemías, Josué e Ismael y sus familias.  

Jamás nos olvidaremos de Steven, Nehemías, Josué e Ismael. 

La memoria no se persigue

La dignidad no se militariza. 

Los cuerpos negros no son objetivos militares a perseguir. 

La lucha por justicia sigue viva.

No nos vamos a callar.

Samira Folleco